Ayer, 13 de enero, se publicó en el apartado «Tribuna» del diario digital EL IMPARCIAL, -el siguiente artículo «Trump, redes sociales y derechos fundamentales» escrito por Carlos Sánchez de Pazos, Socio-Abogado de Estudio Jurídico Balbuena y Profesor de Derecho Constitucional. En el mismo se analizan las repercusiones sociales y las posibles vulneraciones de derechos fundamentales que genera la creciente intervención de los «gigantes de internet» al censurar  publicaciones de contenido político, con especial mención al reciente caso de Donald Trump. 

 

El artículo completo es accesible a través del siguiente enlace:  https://www.elimparcial.es/noticia/220925/opinion/trump-redes-sociales-y-derechos-fundamentales.html

 

El autor señala que es cierto que los medios de comunicación privados «tienen todo el derecho de reservarse lo que publican o dejan de publicar, como parte irrenunciable de su liberta de prensa», expone que no nos encontramos ante el mismo fenómeno. En particular porque:

 

i) La actividad de las redes sociales no conlleva, por naturaleza, una decisión positiva respecto de lo que se publica, sino la mera puesta en funcionamiento de las herramientas que permiten al usuario (a todos los usuarios) publicar por sí mismos.

 

ii) Ninguno de los medios de comunicación privados ocupa, al menos en España, una posición de monopolio en el mercado de servicios de información, como sí puede argumentarse respecto de los principales portales de redes sociales en sus respectivos segmentos.

 

El autor propone dos ideas alternativas para posibilitar un control público eficaz de las exclusiones en redes sociales:

 

1.La creación de un control jurisdiccional específico de las “exclusiones”, mediante un procedimiento judicial para la defensa de los derechos fundamentales preferente y sumario configurado ad hoc como el existente respecto del derecho fundamental al honor (art. 53.2 CE).

 

2.Una segunda opción, quizá más realista, puede ser la creación de una autoridad administrativa enfocada a un control inmediato y previo de las exclusiones o censuras, configurando un modelo similar al de los Consejos de Transparencia.

 

Para terminar concluyendo que «no podemos perder de vista que nos encontramos ante una materia novedosa, que, lejos de fórmulas mágicas, requiere de un sosegado debate que, considerando a las partes implicadas, nos permita desarrollar herramientas justas y eficaces para equilibrar los diferentes intereses en juego»

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *